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DEPORTE Y VITAMINA D: ¿BUEN EQUIPO?

23 de marzo, 2018

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Realizar deporte de manera regular implica mucho más allá que el tiempo estimado en practicar el ejercicio en sí. Es un compromiso diario con la salud integral, y para cumplir tal objetivo es necesario prestar especial cuidado a la alimentación, de este modo, se logra el máximo rendimiento y óptima recuperación post rutina.

Un nutriente clave en el organismo es la vitamina D, prohormona que se obtiene a través de la exposición directa de la piel con el sol, dieta o suplemento, la que luego ingresa al torrente sanguíneo hasta llegar al hígado, donde se activa y es administrada a nivel celular [1].

La razón de su importancia radica en que ejerce un papel fundamental en la correcta absorción del calcio y fósforo a nivel de sistema ósea, disminuyendo así las posibles lesiones en los huesos por estrés, al mismo tiempo que ayuda a regenerar la estructura muscular producto del desgaste en el deporte [2].

Un estudio realizado a 67 jugadores griegos de fútbol profesional, con edad promedio 25 años y altura 1,80) arrojó como resultado una asociación directa de adecuados niveles séricos de vitamina D en el organismo con un mayor rendimiento neuromuscular, capacidad aeróbica, velocidad y fuerza. Sin embargo, los autores del artículo también señalaron que es necesaria más investigación científica que apoye esta evidencia en el campo deportivo [3].

En el caso de los hombres, la vitamina D, además de ayudar en el deporte, también aumenta la testosterona, hormonal crucial para desarrollar músculos fuertes, mejorar el equilibrio y aumentar la energía. Por otro lado, bajos niveles de testosterona se relacionan con reducción de la fuerza ósea, depresión y disminución de la masa muscular, entre otras patologías [4]. Con respecto a la mujer:

La vitamina del sol “interviene directamente en la capacidad oxidativa y en la producción energética, lo que significa que nos ayuda a recuperarnos más fácilmente de los esfuerzos de la actividad física, nos ayuda a prevenir lesiones e influye en el rendimiento al momento de practicar deporte” [5].

Además de resultar importante para los huesos, la vitamina D juega un papel fundamental en mantener el balance de hormonas, mejora la capacidad de sprint y salto, aumenta la velocidad de recuperación después de ejercicio intenso, refuerza el sistema inmune, contribuye al buen funcionamiento cardíaco y previene hipertensión arterial [6], atributos fundamentales para el entrenamiento deportivo.

Por último, cabe destacar que ahora con la llegada del otoño invierno, la capacidad de sintetizar vitamina D del sol disminuye, lo que incrementa el déficit de esta vital sustancia. La manera de suplir esta necesidad es a través de la alimentación (atún, sardinas, salmón, bacalao y quesos grasos). No obstante solo un 10% de toda la vitamina D que requiere el cuerpo se obtiene por medio de esta fuente, por tanto, es indispensable consultar con tu médico la necesidad de adquirir vitamina D en suplementos periódicamente.

vitamina d y deporte

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