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SISTEMA INMUNE Y CÓMO PROTEGERLO CON VITAMINA D

15 de agosto, 2019

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El sistema inmune es el encargado de cuidar al cuerpo humano contra agresiones de virus, bacterias, hongos, parásitos o cualquier otro agente externo, que el organismo no lo reconozca como propio. Su función es esencial para la “supervivencia en un mundo lleno de microbios potencialmente peligrosos que amenazan a diario la buena salud” [1].

El sistema inmune se compone por dos líneas de defensa, la primera es la física, e incluye “la piel, córnea ocular y las membranas que recubren las vías respiratorias, digestivas, urinarias y reproductivos”. Además, esta barrera inicial es defendida por secreciones destinadas a destruir bacterias. Ejemplo de ello son el sudor, las lágrimas, mucosidad en sistema respiratorio y digestivo. [2].

La segunda línea de defensa es una compleja red de células, tejidos y órganos internos, capaces de destruir patógenos que invadan el cuerpo.

Las células que componen el sistema inmune son los glóbulos blancos o leucocitos, de dos tipos: linfocitos y fagocitos, cuyo propósito es encontrar y eliminar los organismos que causan enfermedades. Entre los órganos que producen y almacenan a los glóbulos blancos encontramos a la médula ósea, timo y bazo, razón por lo que estos órganos también se conocen como “linfáticos”.

Asimismo, los glóbulos blancos o leucocitos se almacenan en los ganglios linfáticos, tejido que se encuentra en todo el cuerpo, destacando así a las amígdalas, adenoides, placas de Peyer y apéndice.

Los leucocitos viajan de un órgano a otro, a través de los vasos sanguíneos y linfáticos, conexión que permite el buen estado del sistema inmune [3].

TIPOS DE INMUNIDAD  

Existen tres formas de clasificar las defensas del organismo: innata, adquirida y pasiva.

Inmunidad innata: se nace con ella, y actúa como respuesta natural ante la presencia de un microorganismo externo, sin la necesidad de haber aprendido a reconocerlos para combatirlos.

Inmunidad adquirida: se desarrolla a medida que el cuerpo humano se exponen a enfermedades y/o se inmuniza contra ellas a través de vacunas.

Inmunidad pasiva: surge después que se reciben anticuerpos de forma natural (leche materna) o artificial (inyección). Brinda protección inmediata contra un antígeno, pero no en forma definitiva [4].

 

AUTOINMUNIDAD: CUANDO EL SISTEMA INMUNE FALLA

En condiciones normales, el proceso inmunológico siempre se encuentra en alerta para destruir y eliminar a un antígeno externo antes de que cause daño. Sin embargo,

cuando el sistema inmunológico falla, y no puede distinguir a las células propias de las ajenas, atacando a ambas, se conoce como autoinmunidad.

Y los linfocitos involucrados se denominan autorreactivos o autoanticuerpos. Este error en el sistema inmune, puede desarrollar enfermedades autoinmunes, incluyendo lupus, miositis o artritis reumatoide [5].

 

VITAMINA D PARA PROTEGER EL SISTEMA INMUNE

Además de la importancia que tiene la vitamina D para la absorción del calcio, actualmente se conoce que posee un papel crucial en la modulación de la respuesta inmune. Esto, luego de descubrir que la vitamina D se une a un receptor específico (VDR) que se encuentra en diferentes tejidos y en el sistema inmune, lo que ayuda a controlar infecciones y previene el desarrollo de enfermedades de autoinmunidad [6].

In vitro se ha descubierto que la vitamina D puede inhibir la formación de autoanticuerpos en la patología autoinmunitaria Lupus Eritematoso Sistémico (LES), al inducen la apoptosis (muerte celular programada) de linfocitos. A su vez, se ha detectado la influencia protectora de la vitamina D en pacientes con LES, pues los protege del daño causado por la luz ultravioleta, estrés oxidativo y manejo de las alteraciones relacionadas con la desmineralización ósea [7].

Por otro lado, la evidencia epidemiológica sugiere que:

“Bajas concentraciones de vitamina D se relacionan con enfermedades autoinmunes reumáticas, crónicas, cardiovasculares y cáncer” [8].

A pesar de estos estudios, es necesaria más investigación que afirmen estos avances en la mejoría de enfermedades que afectan al sistema inmunológico.

Por último, cabe destacar la importancia de seguir recomendaciones preventivas con el fin de cuidar el sistema inmune.

  • Hábitos saludable e higiene adecuada.
  • Lactancia materna en lo posible para protege al bebé de infecciones y permitir un desarrollo físico e intelectual.
  • Vacunas al día contra enfermedades prevenibles.
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