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NUEVOS HALLAZGOS PARA TRATAR LA ENFERMEDAD DE CROHN CON VITAMINA D

01 de marzo, 2019

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Se estima que en Chile la enfermedad de Crohn podría afectar a 35.000 personas aproximadamente, tanto adultos como niños [1], cifra significativa si se considera la poca familiaridad que existe del término entre la población global. Sin embargo, por muy lejano que parezca la afección, sus consecuencias cambian de manera radical el estilo de vida de quienes la padecen.   

La enfermedad de Crohn, nombrada así por su descubridor Dr. Burrill B. Crohn, forma parte de las enfermedades inflamatorias del tracto gastrointestinal (EII), y que se define clínicamente como una inflamación crónica del tracto gastrointestinal con la siguiente sintomatología:

  • Dolor abdominal
  • Cólicos
  • Náuseas
  • Fiebre
  • Pérdida del apetito
  • Fatiga
  • Baja de peso
  • Sangrado rectal ocasional

Es importante destacar, que no todas estas manifestaciones se encuentran presentes al mismo tiempo, pueden variar según cada caso, llegando incluso a no experimentar ningún síntoma en un largo periodo. Si esto sucede, entonces se puede decir que el paciente se encuentra en estado de remisión [2].

Ahora bien, la enfermedad de Crohn (EC) se suele confundir con otra patología inflamatoria intestinal, llamada colitis ulcerosa, y aunque su sintomatología es similar, las zonas afectadas son distintas. La enfermedad de Crohn daña cualquier parte del tracto gastrointestinal (tubo digestivo), puede ser desde la boca hasta el ano, siendo incluso intermitente (existen áreas sanas entre las afectadas). Por otro lado, la colitis ulcerosa se limita solo al colon, pero el daño provocado es en su totalidad, es decir, no existe ninguna zona que no sufra el deterioro de este mal en el intestino grueso. A pesar de estas diferencias, existen algunos pacientes en los que no se puede determinar cuál enfermedad padecen en sí, ya que presentan características de ambas, dando como diagnóstico médico: colitis indeterminada [3].       

ENFERMEDAD DE CROHN Y VITAMINA D

Conforme pasan los años, la investigación científica ha demostrado holísticamente los diversos beneficios que se obtienen de mantener correctos niveles de vitamina D en el organismo, como son huesos fuertes, prevenir la osteoporosis, fortalecer el sistema inmune, división celular normal, activar el desarrollo neuronal y sistema reproductor, entre muchos más. Cada vez son más los análisis realizados para conocer hasta dónde tiene incidencia la llamada vitamina de la vida.

En 2015, un estudio [4] realizado en Dublín a 27 pacientes pretendía conocer si la vitamina D ayuda a prevenir la reaparición de nuevos brotes de crohn en quienes ya sufren este mal. Para ellos, se suplementó durante tres meses a pacientes con 2000 UI de VitD al día y a otros con placebo, bajo el método doble ciego, así, ni los participantes ni los investigadores sabrían quiénes forman parte del grupo de control o grupo experimental.

Los resultados de la investigación determinaron que:

Aquellos tratados con suplemento vitamínico poseían más probabilidades de mantener su permeabilidad intestinal (menos recaídas de la enfermedad), mientras que en el grupo placebo se deterioró. 

Al mismo tiempo, los pacientes tratados con suplementación de vitamina D señalaron signos de inflamación reducida y aumento en su calidad de vida.

En 2017, un nuevo análisis [5] desarrollado en Boston, a 70 pacientes con colitis ulcerosa en estado de remisión, descubrió similares resultados que el estudio descrito anterior: niveles más altos de vitamina D en pacientes con la enfermedad inactiva son menos propensos a experimentar nuevos brotes en el futuro. Dicho resultado también se aplica a personas que padecer el mal de crohn, afirmaron los autores del estudio.

Los investigadores, para llegar a estos resultados, utilizaron el método prospectivo ciego, midiendo dos factores: niveles de vitamina D en sangre y niveles de inflamación en sangre y biopsia.

Una vez obtenidas las primeras muestras a los 70 pacientes, se les realizó un seguimiento durante un año. Transcurrido ese tiempo, se compararon los datos entre participantes que se mantuvieron bien y quienes experimentaron recaídas. Concluyendo así que el nivel medio inicial de vitamina D era más bajo en los pacientes que recayeron.

De todos modos, en ambas publicaciones afirman que son necesarios nuevos estudios para generalizar. Por nuestra parte, esperamos que esa información sea útil para quienes padecen alguna enfermedad inflamatoria intestinal y conozcan la importancia de la vitamina D en el cuidado de la salud.

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