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SOL EN VERANO: ¿ALIADO O ENEMIGO?

28 de noviembre, 2017

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Llega el verano y de inmediato surge la necesidad de cubrirnos por completo debido al temido cáncer de piel y al envejecimiento precoz, sin embargo, tomar sol es beneficioso para distintas áreas de nuestro organismo, que van desde mejorar el estado de ánimo hasta cuidar la salud ósea [1]. Todo esto gracias a la producción de vitamina D3 que se obtiene naturalmente a través del contacto directo de la piel con los rayos UV. No obstante, son varios los factores que se deben considerar al momento de conseguir una dosis adecuada de luz solar, como son la época del año, hora del día, ubicación geográfica, altitud y tipo de piel [2]

En Chile, entre 2001 y 2010 se realizó un estudio de comportamiento del índice UV en las ciudades de Iquique, Santiago y Punta Arenas [3], determinando que:

 “Tanto en Iquique como en Santiago, desde finales de octubre a marzo, la radiación es muy alta, con matices extremos durante enero y febrero, siendo las 13.00 horas el peak de radiación”.

Con respecto a Punta Arenas, los niveles de radiación UVB no superaron moderado en primavera verano, siendo casi inexistentes en otoño e  invierno. Aún así, los expertos aconsejan tomar sol exponiendo cara, brazos, espalda o piernas tres veces a la semana y sin bloqueador solar, para sintetizar correctamente la vitamina D [4].    

SOL: ¡CONOCE TU TIPO DE PIEL!

En relación al tiempo de exposición al sol, variará según el tipo de piel y estación del año. En 1975, el doctor Thomas Fitzpatrick, de la Universidad de Harvard, clasificó la piel en seis tipos, siendo una guía desde entonces:

TIPO I: suele ser blanca a pálida, ojos azules o avellanas, cabello pelirrojo o rubio. Tienen numerosas pecas. Nunca se broncean, solo se queman. Corren mayor riesgo de cáncer de piel. La recomendación de exposición al sol es de 10 a 15 minutos en invierno y de máximo 5 minutos en verano, sin protección solar.

TIPO II: es blanca, ojos azules, cabello rubio o marrón. Este grupo incluye a los europeos del norte y algunos escandinavos. Se pueden broncear pero por lo general se queman. La recomendación de exposición al sol es de 10 a 20 minutos en invierno y máximo 8 minutos en verano, sin protección solar.

Tipo III: es blanca media, de cabello marrón y ojos del mismo color. Son sensibles al sol y a veces se queman. Se broncean a un marrón claro muy lentamente. Pertenecen al grupo caucásicos. En invierno la exposición al sol puede ser de 20 a 30 minutos y en verano 10 minutos.

Tipo IV: color de piel morena clara, cabello castaño a negro y ojos marrones. Se broncea a un marrón medio y no se quema fácilmente. Incluye a un grupo de personas más grande, como indios americanos, hispanos, mediterráneos y asiáticos. La recomendación es que en invierno se expongan entre 30 a 40 minutos y en verano máximo 15 minutos sin bloqueador solar.

Tipo V: piel morena oscura, cabello negro y ojos marrones. Es muy difícil que se queme, se broncea con facilidad. Tipo de piel común en personas de medio oriente, algunos afroamericanos e hispanos con matiz oscuro. Se deben exponer al sol en invierno de 40 a 60 minutos y en verano hasta 20 minutos.

Tipo VI: piel negra, cabello y ojos marrones oscuros o negros. No es sensible al sol y raramente se quema. Este grupo incluye a afroamericanos y asiáticos de piel oscura. Tienen el menor riesgo de cáncer de piel. En invierno se deben exponer al sol de 40 a 60 minutos y en verano hasta 20 minutos [5].

Cabe destacar que las personas de piel morena u oscura, tienen una protección natural por efecto de la melanina (responsables del color del cutis) y requieren de tres a cinco veces más exposición solar que una persona de piel clara, para sintetizar la misma cantidad de vitamina D [6].

“Después de tomar sol el tiempo suficiente para sintetizar Vitamina D, es aconsejable cubrirse con protector solar, ropa o disfrutar del aire libre a la sombra, ya que la sobreexposición es innecesaria y peligrosa”.

Se estima que el melanoma (tipo de cáncer de piel), causa cincuenta mil personas muertes en el mundo por año. Pese a esto, no olvidemos que un millón de personas mueren cada año debido al cáncer de mama y colon, cánceres donde el déficit de Vitamina D es un factor de riesgo conocido. La recomendación entonces es una exposición solar saludable en beneficio directo de nuestra salud [7].

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