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ENFERMEDADES QUE AFECTAN A LA PIEL

11 de enero, 2018

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Enfermedades a la piel y radiación solar, ¿daño para la salud? Ya estamos en verano y con ello las ganas de tomar sol se vuelven irresistible, no solo por alcanzar un color de piel propia de la estación, sino también para sintetizar naturalmente la vitamina D y recibir sus múltiples beneficios para el organismo, como son: ayudar al cuerpo a absorber el calcio y fósforo, aumentar la densidad ósea y fortalecer el sistema inmune en todas las edades.

Pero hay quienes no pueden exponerse plácidamente a los rayos del sol ¿Qué hacer? Las personas que padecen lupus deben tener un estricto cuidado con esta fuente de calor, específicamente con la radiación ultravioleta, aquella que está cada día más presente debido a la delgadez de la capa de ozono. Para ellos, evitar exponerse entre las 10:00 de la mañana y las 16:00 de la tarde, será indispensable para no recibir los rayos UV más dañinos del día.

MENOS SOL, MÁS SALUD

Según la Asociación de Lupus Argentina [1] los rayos UV provocan cambios químicos a nivel celular, acumulándose y actuando como depresores del sistema inmune, por tanto:

Deben evitar los rayos UV en verano, en días nublados, el reflejo de la luz en la arena o en el pavimento, incluso estar bajo un paraguas puede ser un factor de riesgo para su condición médica.

La Agrupación Lupus Chile [2] describe la enfermedad como crónica y sin cura, que puede variar de leve a potencialmente mortal. Por lo mismo, los expertos sugieren salir al sol por periodos cortos, que no excedan los 20 minutos, y usando un protector solar de 50, una barrera que impide sintetizar la vitamina D de forma natural.

Otras personas que padecen enfermedades a la piel y se ven afectadas con la llegada del verano son quienes padecen vitíligo, esta enfermedad autoinmune y que afecta la pérdida de pigmentación en zonas aleatorias de la piel, puede llegar a ser grave si quienes la padecen se exponen directamente al sol. Todo, debido a que las zonas afectadas no cuentan con melanina, perdiendo la protección ante el sol y causando en algunos casos quemaduras y cáncer a la piel [3]. Para prevenir daños irreparables y evitar el déficit de Vitamina D, dermatólogos [4] sugieren tomar sol con precauciones y en intervalos de 10 a 15 minutos en horas no centrales.

La artritis es otra enfermedad autoinmune y que se ve afectada con la radiación ultravioleta.

Si bien, quienes padecen este mal estar requieren de la vitamina D para una salud estable, tomar sol en exceso puede traer consigo graves riesgos, debido a que la mayoría de sus medicamentos son antinflamatorios y fotosensibles [5].

También se sugiere prestar atención a las lesiones o heridas que puedan aparecer, ya que podría tratarse del comienzo de un cáncer a la piel. Asimismo, dada la sensibilidad al sol que desarrollan los pacientes con artritis es recomendado que pasen más tiempo a la sombra y que protejan su piel [6].

Las personas con piel tipo I y II (más blancas), lunares en el cuerpo y antecedentes familiares de melanomas (cáncer a la piel) son más propensas a desarrollar una enfermedad propia de la dermis que aquellas que poseen una piel tipo V o IV (más oscura). Según las recientes investigaciones, el sol y sus quemaduras a largo plazo pueden provocar un daño directo al ADN, impidiendo incluso que éste se pueda regenerar con el sistema inmunológico. Esta doble acción sería para los especialistas la principal causa del desarrollo de un melanoma. Con el propósito de evitar un déficit de vitamina D, expertos recomiendan tomar suplementos de vitamina D de acuerdo a las cantidades diarias recomendadas en cada país [7].   

Por último, existen otras formas de obtener vitamina D [8] además del sol, como es la alimentación, aunque recordemos que solo de un 10% a un 20% de vitamina D se obtiene a través de esta fuente.  Así como estas enfermedades a la piel, existen otras que dada su condición es imposible que quienes la padecen reciban las bondades de los rayos UV en contacto directo del sol con su piel, por esto es importante siempre realizar un diagnóstico clínico y seguir un correcto tratamiento.

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