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EFECTOS NOCIVOS DE LA SOBREEXPOSICIÓN AL SOL

01 de febrero, 2018

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La experiencia indica que todo en exceso es perjudicial, como es el caso de la sobreexposición al sol sin el resguardo necesario, acto que tiene graves consecuencias para la salud que van desde quemaduras cutáneas hasta cáncer a la piel [1]. Un estudio de la Universidad de Harvard concluyó que la respuesta se podría deber a la adicción que provoca la exposición crónica a los rayos ultravioleta al liberar endorfinas en el organismo (hormonas de la felicidad), las que funcionan a través de la misma vía biológica que las drogas opiáceas altamente adictivas como heroína y morfina [2]. Pese a los resultados, el experimento fue realizado en ratones y aún se debe extrapolar a humanos, por lo que miembros de la comunidad científica mencionaron que son necesarios nuevas investigaciones para resultados concluyentes [3]. Sin embargo, es innegable que tomar sol más allá de lo recomendado para mantener niveles adecuados de vitamina D es un riesgo que afecta a todo nuestro organismo a corto y largo plazo.

SOBREEXPOSICIÓN AL SOL: UN ATARDECER GRIS 

Quemaduras e insolación: los síntomas son enrojecimiento de la piel, dolor, ardor, fiebre, escalofríos, náuseas y vómitos, en casos agudos de destrucción celular se observa también ampollas y heridas. La recomendación es acudir a un centro asistencial para regular la temperatura corporal, nivel de hidratación y daño oftalmológico sufrido luego de una sobreexposición al sol [4].   

Trastornos en la vista: probablemente esta sea la señal de la que menos se habla o se conoce, no obstante, la visión es más susceptible a ser dañada por la radiación solar en el amanecer o el atardecer, cuando el sol está bajo y sus rayos inciden en los ojos de un modo más directo. “La exposición a la luz solar brillante puede incrementar el riesgo de desarrollar cataratas, tumores en el ojo (incluyendo cáncer) y pérdida de visión, dañando los tejidos de la superficie del ojo, la córnea y el lente” [5].

Envejecimiento prematuro: los efectos visibles en la piel, sobre todo en cara, cuello y manos, no son inmediatos, es así como quienes se asolean durante su adolescencia y al inicio de su segunda década, verán las consecuencias del fotoenvejecimiento a partir de los 30 o 40 años. Un estudio realizado a pacientes entre 20 y 45 años arrogó que “los cambios fundamentales ocasionados por la exposición prolongada al sol fueron el aumento del índice de queratosis y la degeneración del colágeno, así como atrofia de las glándulas sudoríparas” [6].

Cáncer de piel: existen varias clases, siendo los más comunes melanomas y carcinomas cutáneos, en ambos tipos el principal factor de riesgo son la radiaciones ultravioleta solar UVB y UVA. Estas radiaciones son capaces de producir mutaciones en el material genético de las células que componen la epidermis, capa mas superficial de la piel, e impedir su reparación, iniciándose  así la formación de un cáncer [7].

Inhibición del sistema inmune: se ha descubierto que la sobreexposición al sol reiterada puede causar un daño permanente a las células del sistema inmunológico en personas de cualquier tipo de piel, razón por la que se observan más infecciones virales en los meses de verano, como verrugas y herpes labial. Además se ha señalado que puede alterar la distribución y función de los glóbulos blancos de la sangre durante un período de hasta 24 horas desde la exposición solar [8].

Pese a estas advertencias, recordemos que tomar sol entre 10 y 20 minutos en verano es saludable para sintetizar vitamina D naturalmente y mantener nuestro organismo saludable. Consulta con tu médico las recomendaciones necesarias para evitar la sobreexposición al sol en temporada estival.

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