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ALERGIAS ALIMENTARIAS, QUÉ SON Y CÓMO CONTROLARLAS CON VITAMINA D

11 de octubre, 2019

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En Chile y el mundo son cada vez más las personas diagnosticadas con alergia alimentaria, un tipo de respuesta inmunitaria desencadenada por alérgenos presentes en los alimentos.

Las alergias alimentarias se entienden como una reacción adversa del cuerpo en la que interviene el sistema inmunológico frente a un componente proteico de los alimentos [1], las que tienen dos posibles causas: la creación de anticuerpos (alergia inmediata, mediada por anticuerpos IgE) o de células (alergia tardía o no inmediata).

Si bien esta condición es más común durante la infancia, existe una alta probabilidad que los niños puedan superarla tempranamente. Sin embargo, cuando la reacción alérgica se da en la edad adulta, tiende a persistir durante toda la vida.

Las alergias alimentarias suelen producirse por ciertas proteínas presentes en: la leche de vaca, pescados y mariscos, huevos, frutos secos, trigo, entre otras, o por aditivos alimentarios tales como los colorantes, la histamina y los sulfitos.

Menos comunes, pero también existentes, son los casos de reacciones alérgicas a los medicamentos, tales como la penicilina, sulfas, barbitúricos o antiepilépticos.

Un error común a la hora de identificar las alergias alimentarias es confundir los síntomas con los de la intolerancia a ciertos alimentos y es que, si bien tienen aspectos similares, son diagnósticos completamente diferentes. Es por eso que a continuación te mostramos las señales a las que debes estar atento/a:

  • Dificultad para respirar y sensación de inflamación en la garganta
  • Sensación de hormigueo, picazón o erupción cutánea
  • Dolor abdominal, diarrea, náuseas o vómitos.
  • Hinchazón de labios y rostro
  • Mareos y desmayos

Diagnóstico médico

Además de los síntomas, la forma de diagnosticar esta condición, la realiza el profesional través de la evaluación médica, biopsia cutánea, exámenes de sangre (inmunoglobulina específica de alérgeno), prueba de provocación oral, así como una dieta de eliminación del alimento que ayude a identificar si se sufre o no de alergia alimentaria, aunque es necesario mencionar que, en caso de confirmar el diagnóstico, el único tratamiento eficaz será dejar de comer el alimento que lo causa.

No obstante, una forma de sobrellevar las alergias alimentarias son los antihistamínicos, ya que, a pesar de no detener las respuestas inmunológicas, sí son útiles para aliviar la urticaria y la hinchazón. En casos de reacciones alérgicas graves, se llevan consigo antihistamínicos para tomarlos inmediatamente si comienza una reacción, o incluso una jeringa autoinyectable precargada con epinefrina (adrenalina), para utilizarla en casos de riesgo vital.

Alergias alimentarias y su aumento a nivel global

No es coincidencia que las alergias alimentarias se hayan transformado en un tema cada vez más recurrente, por el contrario, los últimos años se ha reportado un incremento en todo el mundo. Solo en Estados Unidos se estima que alrededor de 15 millones de personas sufren de algún tipo de alergia alimentaria, de los cuales. 5.9 millones son niños menores de 18 años [2]. Visto de otra forma,

Se estima que entre el 1 y 10 % de la población mundial padece algún tipo de alergia alimentaria, con prevalencia de 6 a 8% en menores de 3 años y entre un 2 a 4% en la población adulta.

Asimismo, se percibió un aumentó en un 400% de personas afectadas por esta condición durante la última década [3], transformándola en un problema de salud pública, si se tiene en cuenta no solo la alta cantidad de afectado, sino que además el hecho que las reacciones alérgicas severas pueden provocar graves daños a la salud o incluso, la muerte.

En el caso de Chile, según la académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Sylvia Cruchet [4], “durante los último 40 años han aumentado todos los tipos de enfermedades de origen inmunológico, y entre ellas la alergia alimentaria y especialmente la APLV (alergia a las proteínas de la leche de vaca) en el primer año de vida”.

Por otra parte, profesionales advierten que en estos últimos 50 años han disminuido las enfermedades infecto-contagiosas, mientras que han aumentado las inflamatorias y autoinmunes [5], lo que se debe principalmente a que cada vez tenemos menos contacto con bacterias, es decir, hemos “debilitado” nuestro sistema inmune. Otra razón que es necesario mencionar, es que los alimentos están cada vez más procesados y este cambio en la conformación de sus proteínas puede generar respuestas adversas en las personas. Asimismo, influye el cambio en la dieta que se ha producido en los últimos años, consumiendo más carbohidratos, productos refinados y bajos en fibra, bajos en vitamina D.

La vitamina D, un aliado en casos de alergia alimentaria

Con el aumento de estas alergias, los niveles de vitamina D en la población parecen haber disminuido simultáneamente. Los estimados sugieren que hasta el 50% de la población de países occidentales tiene insuficiencia de vitamina D. Por lo que en diversos países se ha comenzado a estudiar los efectos que esta vitamina tendría en los casos de alergias alimentarias.

Si no lo sabías, la Vitamina D no solo ayuda a la absorción y fijación del calcio en el hueso, sino que además estimula la inmunidad, lo que le permite jugar un rol esencial en la prevención de padecer alergias alimentarias.

Un estudio realizado en Australia [6], pudo establecer que las zonas con menor radiación ultravioleta han mostrado tener tasas más elevadas de ingresos al hospital relacionados con alergia alimentaria infantil, prescripciones de autoinyectores de epinefrina y alergia a los maníes, en comparación con las zonas más cercanas al Ecuador.

Otro aspecto a mencionar es que dicho estudio contempló mediciones de vitamina D en la sangre, indicando que también existe una relación entre un nivel bajo de vitamina D y un mayor riesgo de la sensibilización alérgica en niños y adolescentes y alergia alimentaria en lactantes.

En este estudio australiano, los lactantes con niveles bajos de vitamina D tuvieron más probabilidades de tener alergia al huevo, maní o desarrollar múltiples alergias, en comparación con los lactantes con niveles normales de vitamina D.

Si bien, todavía quedan muchos aspectos por estudiar en este campo, mantener niveles óptimos de vitamina D ayuda a fortalecer el sistema inmune especialista en este tipo de condiciones clínicas cada vez más comunes en la actualidad.

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